Esta torta ha surgido como segunda parte del zumo ferruginoso que me tomé a media mañana, que puede encontrarse en este enlace
A la pulpa de haber hecho el zumo, le añadimos 4 dátiles machacados. Mezclamos bien y lo disponemos bien plano, apretado y compacto en una sartén o recipiente de hierro.
Lo ponemos a pleno sol, tapado con una rejilla para quesos para que no entren moscas durante unas tres horas, en este tiempo (pleno verano) no hacen falta más. Le damos la vuelta y que esté otro ratillo, no hace falta tanto como al principio, puede secarse tanto como deseemos o tomarla antes del secado total... y el resultado: ¡¡Una hermosa torta tipo craker que hará las delicias de nuestra merienda estival!!
Cobertura: Granola suave improvisada de sésamo, pipas de girasol, cáñamo, chía, camu camu y coco rallado, amalgamado con miel de arroz (usen de arce o sirope de dátil quien la quiera puramente cruda y las semillas de que dispongáis para la granola)
Y el colofón de esta merienda veraniega festiva de montaña tropical que nos ha puesto bien las pilas ha sido este maravilloso y refrescante:
Batido tropico:
Ingredientes para dos: . Media manzana, medio plátano, una rodaja de piña natural, 2 cucharadas tipo postre de cacao puro, 1 de maca y unos cubitos de hielo. 1 vaso de leche de arroz.
Preparación: Ponemos los ingredientes en el vaso del batidor y los cubrimos con leche de arroz. Trituramos, lo disponemos en sus vasitos y... ¡a merendar!!
Disfrutando, agradeciendo, bendiciendo la vida...























